Mi foto-reportaje

He realizado un reportaje sobre los famosos "botellones" que contaminan nuestra sociedad. Lanzo una crítica social ha este fenómeno actual que sin duda envenena no solo a la sociedad y los jóvenes, sino que provoca graves lesiones en las familias y en la educación.




Todos sabemos que el llamado “botellón” es un fenómeno social que hace que los jóvenes sin distinción de clase social se reúnan en plazas, parques y zonas públicas los fines de semana bajo el “leitmotiv” de consumir alcohol “a saco”.

Esto sucede desde hace muchas décadas, los llamados “guateques”, y las reuniones alrededor de las famosas “litronas” son un ejemplo, si bien es cierto que con el paso de los años este fenómeno ha ido a más y lo que más preocupa es que cada día la edad de inicio en el botellón es más temprana, entre los 12 y los 13 según datos oficiales.
Debemos tener claro que este fenómeno social y juvenil es el fiel reflejo de nuestra sociedad actual, puesto que España es un país con una importante tradición social y cultural en el consumo de alcohol, aunque cada vez esta tradición esté más lejos de la llamada “cultura del vino” y más cerca de Salou o Magaluf.

Ir “de cervecitas o de copas” son frases ya normales en nuestra sociedad y que cualquier día las encontramos aceptadas en la RAE, y es que si nos damos un paseo por cualquiera de las calles de ocio de nuestra ciudad es fácil comprobar cómo el consumo excesivo de alcohol es algo normal y aceptado por una sociedad, que ante los múltiples factores que determinan la aparición de este tipo de fenómenos, cada vez es más indolente.

Todos sabemos y somos conscientes de sus perjuicios: problemas de salud, de convivencia, suciedad, inseguridad y un largo etcétera ante el que todos preferimos mirar para otro lado.
Por todos estos motivos la búsqueda de soluciones no es nada fácil, por eso muchas de las medidas que se han tomado hasta el momento no dan los resultados esperados, si bien es cierto, que la frase más repetida es que “esto se arregla desde la educación”, justo momento en el que todos volvemos la cabeza hacia la escuela esperando que con un juego de chistera esto se resuelva, y mientras con nuestro mando encendemos la televisión para ver si algún mal programa nos hace pensar en otra cosa y lava nuestras conciencias.

Así es que pongámonos todos a trabajar en serio.

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